UNAB Universidad Andrés Bello - Sede Antofagasta

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FUNDACION Y DEFINICION DEL PROYECTO

La Universidad, concebida como un proyecto esencialmente académico y pluralista, quiso recoger lo mejor de la tradición universitaria chilena y armonizarla con los grandes desafíos de la modernidad. Esa fue la visión de sus fundadores, que se caracterizaron por ser profe-sionales de diversas áreas, formados en distintas universidades y con diferentes visiones sociales. Ello enriqueció, de manera relevante, sus primeras definiciones estratégicas.

La Universidad nace formalmente en octubre de 1988, como un aporte al desarrollo de la educación superior y teniendo, como uno de sus propósitos fundamentales, el cumplir un rol de profundo contenido social: contribuir al esfuerzo general, que debía hacer el país, para ofrecer a todos los egresados de enseñanza media igualdad de oportunidades en el acceso a educación superior y a grados y títulos universitarios, que permitieran progresar y surgir.

La Universidad ofreció, en los primeros años, carreras que demandaban una infraestructura y un equipamiento básico. En todo caso, su sello institucional fue desde siempre la calidad. Las primeras carreras fueron Derecho, Arquitectura, Ingeniería Comercial y Periodismo. Luego se agregó Ingeniería Civil en sus diferentes menciones, Construcción Civil, Contador Auditor y Psicología. Ello no obstante que siempre estuvo entre sus propósitos abordar todas las disciplinas y áreas del conocimiento, incluso las científicas de mayor complejidad.

El primer paso en esta línea fue la creación de la carrera de Ingeniería en Acuicultura, la que ofreció matrículas a partir de 1993, iniciativa con la que la Universidad Andrés Bello se convirtió en la primera universidad privada que implementó un programa de complejidad mayor, asumiendo la responsabilidad de cumplir con las exigencias de infraestructura y equipamiento que este tipo de proyectos demanda. Asociado a este programa docente, nació simultáneamente el Centro de Investigaciones Marinas radicado en la Caleta de Quintay, hoy motivo de orgullo por su nivel de desarrollo, por los éxitos científicos y técnicos que se han logrado en muchos de sus proyectos de investigación, y por su valiosa labor de apoyo a numerosas caletas de pescadores artesanales.

La Universidad Andrés Bello –a través del Centro de Investigaciones Marinas– ha llegado a ser el principal proveedor de semillas de erizos en el país, y la creadora, entre otras, de la tecnología que permite cultivar lenguados en cautiverio, abriendo una oportunidad de nego-cios para el sector privado, que podría llegar a ser equivalente al cultivo del salmón.

Al séptimo año de su fundación, en 1996, cuando la Universidad tenía casi seis mil alumnos y ofrecía trece carreras, los socios fundadores Luis Cordero, Ignacio Fernández y Marcelo Ruiz; frente al alejamiento de los demás socios fundadores, se hacen cargo de la propiedad de la Universidad y reorganizan el proyecto incorporando como socios sostenedores a los señores Alvaro Saieh, Miguel Angel Poduje, Jorge Selume, Andrés Navarro y Juan Antonio Guzmán. De esta manera, estos ocho sostenedores pasan a integrar la Junta Directiva y convocan a un grupo de destacados académicos y científicos para que se incorporen al proyecto, ajusten las definiciones de su Misión Institucional para abordar con mayor determinación las demandas que impone la sociedad del conocimiento, le den una nueva estructura organizativa y constituyan un nuevo gobierno universitario.

En este período es especialmente relevante la participación de los destacados abogados y hombres públicos, Máximo Pacheco Gómez y Guillermo Elton Alamos, quienes se alternan en la Vicepresidencia de la Junta Directiva, haciendo una gran contribución al proyecto, y de los académicos, Joaquín Barceló y Manuel Krauskopf, quienes llegarán a desempañar después la titularidad de la rectoría.

1996-2003
NUEVA MISION INSTITUCIONAL Y AUTONOMIA
En este periodo, la Universidad asume las principales recomendaciones del Consejo Supe-rior de Educación. Más aún, se auto impone mayores exigencias organizativas y de excelencia académica que las recomendadas por el organismo fiscalizador. Fortalece su orgánica mediante una estructura basada en unidades académicas superiores y básicas, incorporando además nuevos equipos de académicos en las disciplinas fundamentales, lo que permite configurar los primeros núcleos de investigación con participación en el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología (FONDECYT, FONDEF, FONTEC y otros).

En los cuadros académicos de relevancia en el área de las ciencias destacó, en virtud de la experiencia ganada en el Centro de Investigaciones Marinas de Quintay, la creación de un área de ciencias biológicas, incorporando en forma creciente a doctores en régimen de jor-nada completa. Más tarde, se hace lo mismo en las áreas de química, física, matemáticas, filosofía e historia. Es sin duda la construcción de las áreas indicadas la que estructura y marca el sello del desarrollo académico de la Universidad Andrés Bello. La solidez de sus áreas de Ciencias Básicas anuncia el sólido y vertiginoso crecimiento que tendrá posterior-mente.

En efecto, el fortalecimiento de la investigación generó las condiciones y la atmósfera de competitividad y excelencia que permitieron crear programas de mayor complejidad, materializado en carreras como Medicina y Odontología, así como Licenciaturas en Filosofía e Historia. Este desarrollo incluyó también un completo programa de Bachilleratos en Ciencias y en Humanidades y la incursión en numerosas otras carreras de la salud, con el respaldo de amplios convenios con diferentes campos clínicos públicos y privados. Todo ello permitió iniciar las nuevas carreras asegurando el desenvolvimiento adecuado de cada uno de los diez programas biomédicos que hoy ofrece la Universidad, a través de la más completa Facultad de Ciencias de la Salud y Odontología del sistema privado.

Paralelamente, en el mismo período se inició el desarrollo de programas de postgrado, con numerosos diplomados, maestrías y doctorados de alta complejidad, a cargo de personalida-des del mundo de las ciencias.

 

 

2003 en adelante:
INTERNACIONALIZACION Y ACREDITACION

Desde el año 2000 en adelante, después de alcanzada la plena autonomía, la Universidad Andrés Bello se convierte en la principal universidad privada del país. Año a año muestra un significativo aumento de alumnos con Aporte Fiscal Indirecto –subsidio estatal que premia a los 27.500 mejores puntajes de la Prueba de Selección Universitaria–; se convierte en la universidad que más logros alcanza en el campo de la investigación, y es la única privada que forma parte de tres de los nueve programas Milenio que financia el gobierno con el objeto de apoyar el desarrollo de la investigación científica de alta competitividad en el país; ocupa desde entonces, el primer lugar entre las universidades privadas, tanto en publicaciones indexadas como en cantidad de profesores de jornada y cuenta con una completa infraestructura para docencia, investigación y extensión.

Sin embargo, para alcanzar una posición de mayor excelencia y poder incorporarse al selec-to y pequeño grupo de universidades de alta complejidad que existen hoy en Chile, la Uni-versidad requería aún de mayores inversiones y recursos, así como de vínculos internacionales efectivos, que hicieran accesible los beneficios de la globalización a todos los miembros de su comunidad académica. Luego de evaluar distintas alternativas, los sostenedores chilenos eligieron como socio estratégico al Consorcio Educacional Laureate, que reunía dos atributos esenciales para esta alianza: representaba la oportunidad de contar con una contribución financiera significativa y, por otra parte, conformaba un portafolio de experiencias académicas de prestigio en Europa y Estados Unidos, acumuladas a través de una red de universidades e instituciones educacionales, todas acreditadas por agencias especializadas en el aseguramiento de la calidad.

Así, el Consorcio Educacional Laureate, a través de los distintos proyectos educacionales que mantiene en Chile y que están orientados a los diferentes segmentos de la educación superior, ha alcanzado una importante presencia en la enseñanza superior del país, ofre-ciendo programas que van desde la educación técnica hasta la educación universitaria de mayor exigencia y prestigio.

La internacionalización de la Universidad, ha permitido a sus alumnos de pre y postgrado convalidar y completar sus estudios en el extranjero, abordar los programas de doble titula-ción e incorporar el inglés como segunda lengua en todas sus carreras. Este objetivo, implicó en un muy breve plazo consolidar un Departamento de Inglés al servicio de toda la comunidad universitaria, y crear una carrera moderna, con el mejor apoyo tecnológico, para graduar profesores de este idioma en el contexto de experiencias nacionales e internacionales.

La U. Andrés Bello, en 2003, fue la primera universidad privada en adherir al establecimiento de un sistema nacional de aseguramiento de la calidad en nuestro país, cuyo objeto es cautelar que las instituciones de educación superior contemplen, en los procesos que desarrollan, mecanismos que garanticen el cumplimiento de estándares aca-démicos de calidad y mejoramiento continuo. La universidad fue una de las tres primeras universidades privadas acreditadas institucionalmente en Chile, por el periodo que va entre los años 2004 y 2008, certificación que vino a reafirmar que la Universidad Andrés Bello forma parte del selecto grupo de las diez universidades más complejas y exitosas del sistema nacional de enseñanza superior, aún cuando es una de las más jóvenes del país.

Todo lo anterior se ratifica en los éxitos que alcanza en la acreditación gradual de cada uno de sus programas de pregrado, y muy especialmente en la acreditación de sus doctorados, área en donde la Universidad Andrés Bello muestra un indiscutido liderazgo por la cantidad y complejidad de los programas que ofrece, y que también han comenzado a ser acreditados por sus méritos y logros.

El año 2007 alcanza a la universidad situada en un claro primer nivel en términos de presti-gio, en el conjunto de universidades privadas, y en muchos aspectos, delante de muchas universidades tradicionales. En el año 2008, la Universidad, ya con una matrícula del orden de 30.000 alumnos, se sitúa como un referente nacional, lo que la impulsa a decidir la apertura de una sede de Concepción, al inicio del año lectivo 2009, como única forma de brindar posibilidades a los alumnos de la zona sur, de contar con una alternativa que ciertamente es elegida por muchos alumnos de los más diversos sectores del país. La Universidad Andrés Bello corrobora con ese acto que es una universidad de características nacionales, inserta en el ideario nacional y fuertemente comprometida con el desarrollo del capital humano y social que forjan nuestra identidad.

SELLO INSTITUCIONAL

En su corta pero fecunda existencia, la Universidad ha incorporado a su sello institucional la búsqueda de excelencia académica, el compromiso con la investigación, la opción por abordar todas las áreas del conocimiento y la incorporación a una efectiva globalización; Además, y como un elemento característico, su decisión en reconocer la excelencia y la contribución que grandes personalidades hacen al desarrollo y el bienestar de la humanidad. De esta forma, que también educa, contribuye a la formación de valores en sus estudiantes, mediante el reconocimiento generoso del éxito y los méritos legítimos, de quienes, de un modo notable, han consagrado su vida al estudio, a la docencia, a la investigación, o al servicio público.

En la galería de sus Doctores Honoris Causa, ya figuran los nombres del poeta Gonzalo Ro-jas (1998), Premio Nacional de Literatura y Premio Cervantes; del doctor Per-Ingvar Brane-mark (2002), padre de la implantología oseointegrada; del psiquiatra Otto Kernberg (2003), director del Instituto de desórdenes de personalidad del Hospital de Nueva York y autor de numerosos textos de psiquiatría; de Máximo Pacheco (2004), destacado académico, Ministro de Estado, Senador y diplomático chileno; y del doctor Alfred Sommer (2006), por su contri-bución a la salud mundial y bienestar integral de la persona humana. A ellos se suma José María Aznar (2006), por su destacada trayectoria de servicio público, su compromiso con la educación, y su labor a favor de la integración de España y los países Hispanoamericanos, el Presidente de Colombia Alvaro Uribe (2006) y la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs (2007).

En sus aulas han dejado y siguen dejando una huella imborrable, grandes académicos y premios nacionales como Miguel Arteche, Premio Nacional de Literatura 1996; Alberto Israel, Premio Nacional de Publicidad 1995; Humberto Maturana, Premio Nacional de Ciencias Naturales 1994; Hugo Montes, Premio Nacional de Educación 1995; Gonzalo Ro-jas, Premio Nacional de Literatura 1992; Pablo Valenzuela, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2002; y Sergio Villalobos, Premio Nacional de Historia 1992.

La Universidad Andrés Bello, hoy día, es una universidad moderna que recoge las mejores tradiciones de occidente que se ha incorporado de pleno derecho a la elite de las grandes universidades chilenas, por la vía de perseguir la excelencia, la mayor completitud de las áreas de conocimiento, la enseñanza en postgrados complejos y la investigación científica en forma permanente, haciendo día a día legítimo su lema: Tradición

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